• Inicio Sugerir Modificar

Le quattro volte


Cartel de Le quattro volte

Un pueblo calabrés encaramado en unas altas colinas desde las cuales se divisa a lo lejos el mar Jónico, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido, donde las piedras tienen el poder de cambiar los acontecimientos y las cabras se detienen a contemplar el cielo. Aquí pasa sus últimos días un viejo pastor. Está enfermo, y cree que ha encontrado el medicamento adecuado en el polvo del pavimento de la iglesia y que toma cada noche disuelto en agua.

En la superficie de tierra negra de una majada, una cabra pare un chivo blanco. Las molestias del nacimiento duran sólo unos instantes: sus ojos se abren enseguida, las patas le sujetan ya el peso del cuerpo. La pantalla se llena de esta nueva presencia. El chivo crece, se fortalece, empieza a jugar. El día antes de su primera salida, sin darse cuenta, se queda retrasado respecto al resto del rebaño y se pierde entre la vegetación hasta que, agotado, se deja caer a los pies de un majestuoso abeto blanco. El gran árbol oscila en la brisa de la montaña. El tiempo pasa, las estaciones cambian deprisa, y el gran abeto también. El rumor de su follaje colma el silencio. De improviso, se oye un sonido mecánico.

El abeto yace en el suelo. Ha sido mutilado, reducido a su esqueleto: su madera blanca es transformada en carbón a través de la labor tradicional de los carboneros del lugar. La mirada se pierde en el humo de las cenizas.

     Título original: Le quattro volte
     Año: 2010
     Duración: 88 min.
     Nacionalidad: Italia
     Género: Documental.
     Fecha de estreno: 19/08/2011
     Calificación: Todos los públicos
     Distribuidora: Alta Films, S.A.

 

Comentario

"La idea del título procede de un texto que algunos estudiosos atribuyen a Pitágoras y es un recorrido de conocimiento pero sobre todo de interconexión: me interesan el punto de partida y el de llegada, pero sobre todo trabajo en los pasajes entre los distintos estados o etapas".

"Empecé con las videoinstalaciones como autodidacta, de forma más bien artesanal, y más que afrontar la tradición videoartística, que no conocía bien, me planteé estos trabajos a partir de los realizados en los años noventa, como ejercicios de filosofía práctica: en la oposición entre objeto y sujeto, yo consideraba al espectador como el sujeto y la instalación como el objeto y me proponía que entre el que mira y el que es mirado no hubiera una diferenciación real. En esta película hay un elemento de esa obsesión: es un viaje desde el hombre al objeto, un recorrido de conocimiento o de interconexión que al final es desarrollado por el espectador. Pienso en esta película como una instalación interactiva, que sólo existe si hay un espectador que la mira".

"El espectador es el polo fundamental de un recorrido compartido. En mi opinión, la película es un cuerpo muerto que necesita la mirada activa del espectador para cobrar vida. Llegar a conectar al sujeto que mira, el hombre, y el objeto, las cosas, forma parte de una tensión afectiva vital, que con un poco de retórica podría afirmar que tiene que ver con la felicidad".

CANAL COMPRAS