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De tu ventana a la mía


Cartel de De tu ventana a la mía

Violeta, Inés y Luisa son tres mujeres de edades diferentes, que viven en mundos alejados entre sí, y cuyos días transcurren silenciosamente, al otro lado de la ventana, casi al margen de la historia. De tu ventana a la mía retrata esas mujeres calladas, cuyas vidas transcurrieron en aparente placidez, pero cuyos recuerdos guardaban secretos, pasiones, sueños. La historia va entretejiendo sus días, sus ratos de soñar y coser junto a la ventana, sus temores y deseos silenciados. Hasta que un día, sufren un golpe inesperado: la ausencia, la pérdida y el dolor se abalanzan sobre ellas. Y las tres tendrán que luchar por su dignidad, por buscar un sentido vital y una cierta felicidad en un paisaje árido y hostil. Esta película es su retrato íntimo y emocional, un visillo tejido con sus hilos, luchas, silencios y pequeñas victorias. Porque, a veces, la imaginación es capaz de volar más allá de todas las ventanas.

     Título original: De tu ventana a la mía
     Año: 2011
     Duración: 107 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 09/03/2012
     Calificación: Mayores de 12 años
     Distribuidora: Alta Films, S.A.

 
Nominaciones:
Goya. Mejor dirección novel 2012
Goya. Mejor interpretación femenina de reparto 2012
Goya. Mejor canción original 2012

Comentario

Esta es una película que cuenta tres historias de amor, tres relatos de amor truncado. Violeta, Inés y Luisa son tres mujeres a las que cortaron las alas, y aún así, junto a una ventana, al levantar los ojos de la labor, pudieron soñar un amor imaginado, recordado, esperado. De tu ventana a la mía se asoma a la lírica de los espacios interiores, la memoria afectiva de tantas mujeres cuyas vivencias y cuya dignidad piden ser rescatadas del tiempo y el olvido.

Nadie preguntó a estas mujeres cómo querían vivir. Las recordamos en casa, siempre tejiendo al caer la tarde junto a la ventana, en silencio, mirando de cuando en cuando tras el cristal. Creemos ingenuamente que, dedicadas al cuidado de otros, carecieron de una vida propia. En realidad, estas mujeres se vieron obligadas a afrontar vivencias y acontecimientos cuya aspereza, hondura y densidad resultan casi insoportables. Nunca sabremos si alguna vez vivieron un auténtico amor, si compartieron su vida con amores fingidos, si junto a su ventana esperaban un regreso o recordaban una emoción enterrada años atrás.