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Las olas


Cartel de Las olas

Miguel está viejo, le faltan reflejos y padece cierta narcolepsia. Después del funeral de su esposa, pone en marcha los preparativos de un viaje largo tiempo esperado. Quiere volver a un lugar donde perdió demasiadas cosas, casi todas irrecuperables; desde su compañera Emilia, hasta un modo de entender el mundo. Todo eso quedó sepultado bajo la arena de Argelès-sur-Mer, en el sur de Francia. Al despertar de uno de sus microsueños alguien llama al teléfono. Es su hijo Julio, que preocupado, quiere ir a por él. Esto precipita los planes de Miguel, que ha de ponerse en marcha antes de lo previsto. Su viaje tiene como primera parada Zaragoza, lugar del que se fue hace tiempo y en el que vive su hijo, al cual nunca ha visitado. Miguel prosigue su viaje, internándose en su memoria, a través de ensoñaciones que le hacen recordar momentos en los que huía a Francia y buscaba a Emilia. Él, ya viejo, interactúa con esos fantasmas de su pasado, con esos sucesos que ya no puede cambiar, sólo observar desde la distancia.

Una compañera accidental, Blanca, con la que vive una parte de su retorno a Argelès, es el único personaje de esta historia que hace despertar a Miguel. Aunque la relación con Blanca es fugaz, es suficiente para Miguel, que ya no está tan solo. Miguel, que durante todo este tiempo intenta contactar con su amigo Fernando, por fin lo encuentra. Fernando fue un compañero de fatigas, de juventud, que ya nada tiene que ver con él. Dos viejos que se enfrentaron al horror de manera diferente.

Al final del camino, Miguel pasea por las calles del pequeño pueblo de Argelès, un lugar que quizá no pueda dar respuesta a todas las preguntas que esta historia se hace.

     Título original: Las olas
     Año: 2011
     Duración: 95 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 13/01/2012
     Calificación: Todos los públicos
     Distribuidora: Barton Films, S.L.

 

Comentario

Hace cinco años me encontraba en la playa de Ostia, cerca de Roma, entrevistando a Theo Angelopoulos, en el curso de esa entrevista el cineasta griego respondió a una pregunta cuya respuesta encerraba, sin yo saberlo, el germen de “Las olas”: Dialogar con la Historia es dialogar con uno mismo. El compromiso adquirido a la hora de poner en forma una película como “Las olas” presupone conscientemente la primera parte de la frase, “Dialogar con la historia”, aunque en cada secuencia del guión esté instalada toda la frase en su extensión.

Es posible que generaciones como la mía, nacidas al calor del proceso de transición de nuestro país, estén liberadas de ciertas cargas, personales y generales, que en el ámbito de la cinematografía pueda suponer cierto salto, cierto modo de acercamiento a la historia, que podría tener, en lo que se denominó modernidad cinematográfica, su arraigo, tanto a nivel formal como de contenido. Liberados de la vivencia concreta, aparece una responsabilidad, sólo limitada por la curiosidad y el hambre de conocimiento.