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Ibiza occidente


Cartel de Ibiza occidente

En el Hollywood de la música electrónica, músicos, Djs, gogos y promotores trabajan en una sofisticada maquinaria de ocio para satisfacer los deseos de diversión, sexo y libertad de la acelerada sociedad occidental. Cada una de las “nueve y media historias musicales” representa un cierto aspecto del todo, sea de la isla o de nuestro mundo. Pero nunca se pretende poder contarlo todo. Es más bien un viaje con paradas, casi como una colección de relatos breves. La protagonista es la isla, su inspiración sin embargo la música. Porque en Ibiza, el punto cardinal donde convergen todos los ejes es la música.

     Título original: Ibiza occidente
     Año: 2011
     Duración: 90 min.
     Nacionalidad: España, Austria
     Género: Documental.
     Fecha de estreno: 27/01/2012
     Calificación: Mayores de 7 años

 

Comentario

La idea de hacer esta película nace de mi interés por mundos sobre los cuales todos tenemos una idea preconcebida y tópica. Ibiza representa para muchos nada más que un lugar de perdición, frivolidad y drogas. Se duda que en un sitio que se dedica a ofrecer ocio sin límite pueda haber algo que tenga valores más allá del dinero y el disfrute hedonista. Pocos se paran a pensar que esta pequeña isla del mediterráneo es por ejemplo la capital mundial de la música electrónica y uno de los puntos de más creatividad musical que hay en Europa.

Desde las culturas arcaicas existe la necesidad de crear lugares de ocio y celebración. Se suelen ubicar en entornos idílicos que potencian la sensación de evasión y euforia. Ibiza a lo largo de su historia fue refugio de quienes buscaron allí un espacio espiritual y de regeneración e incluso de fecundación. Pero también fue lugar de comerciantes astutos y piratas audaces. Y esa intensa mezcla entre naturaleza, lo espiritual, el erotismo, la celebración, el arte y el negocio hace que Ibiza sea un sitio tan excepcional.

En el actual momento de la “political correctness” la celebración juvenil está de nuevo bajo sospecha, reduciendo la percepción que se tiene de ella a sus expresiones más extremas. Hoy en día la versión oficialista se gusta en explicar movimientos como el tecno y los grandes eventos de la música electrónica por la cantidad de droga que se consume en ellos. Evidentemente muchos popes de la intelectualidad no consideran arte el trabajo de los DJs o las creaciones de los que producen la música. Claro, ¿cómo puede ser arte algo que se consume en una discoteca? Pero el mundo de la electrónica nunca se preocupó demasiado por los que pueden juzgarles. Porque su cercanía a un público muy extenso y en su mayoría joven le ha liberado de la necesidad de buscar la aprobación de las élites intelectuales. Desde los años 90 ha movido millones de personas e Ibiza se ha convertido en uno de sus centros más emblemáticos. La densidad de los artistas que trabajan allí cada año, el publico absolutamente cosmopolita y la existencia de los clubs más importantes del mundo la han convertido en el “Hollywood de la música electrónica”. Un lugar que fabrica estrellas pero que también las puede devorar.