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Al borde del abismo (Man on a ledge)


Cartel de Al borde del abismo (Man on a ledge)

Cuando Nick Cassidy, un antiguo agente de policía de Nueva York que ahora es un preso fugado, entra en el famoso Hotel Roosevelt de la calle 45 con la avenida Madison, en la ciudad de Nueva York, se dirige a uno de los pisos más altos y se sube a la cornisa, pone en peligro mucho más que su propia vida. Una ciudad entera está a punto de quedarse paralizada, incluidos ciertos individuos muy nerviosos que guardan grandes secretos.

La decisión de infarto de Cassidy de subirse a la cornisa de un rascacielos de la ciudad no solamente desata una auténtica vorágine de medios, sino que pone en una situación comprometida a Lydia Spencer una activa negociadora del departamento de policía de Nueva York, que trata de convencerlo para que salga de la cornisa, mientras tiene que vérselas con un rival del departamento, que cree que ella tiene un conflicto de intereses. Sin embargo, cuanto más tiempo pasa Lydia intentado llegar a la raíz del problema de Cassidy, más se da cuenta de que este ex policía podría albergar segundas intenciones al crear tal revuelo

     Título original: Man on a ledge
     Año: 2012
     Duración: 102 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Intriga.
     Fecha de estreno: 23/03/2012
     Calificación: Mayores de 7 años
     Distribuidora: Aurum Producciones S.A.

 

Comentario

El productor Lorenzo di Bonaventura llevaba interesado en convertir el guión de AL BORDE DEL ABISMO en una película desde sus días como presidente de producción de Warner Bros. Bonaventura, "es una película donde las cosas no paran de enredarse".

La historia comienza con un individuo trajeado no identificado que sale de una boca del metro de Nueva York, entra en un hotel de lujo, pide una habitación y encarga una comida ostentosa, que incluye champán y langosta. Luego escribe una nota y sale a la cornisa de su habitación. Para los espectadores, parece un hombre desesperado, que reacciona quizá a una funesta situación económica con la única solución que se le ocurre: poniendo fin a su vida.

"La idea de un hombre subido a una cornisa tiene algo apasionante", prosigue di Bonaventura. "¿Saltará? ¿No saltará? Hablamos con muchos policías veteranos y otras personas que han estado en situaciones de este tipo y comentan que, en general, la gente que hay abajo, en la calle, suelen repartirse aproximadamente al 50% a favor y en contra de que salten, lo que resulta en cierto modo de mal gusto pero, al mismo tiempo, supongo que así es la naturaleza humana. Creo que lo que nos atrajo del guión era esa inminente catástrofe y, en este caso, queríamos tener una gran interactividad entre la cornisa y lo que está sucediendo allí".

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