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En fuera de juego


Cartel de En fuera de juego

España, en la actualidad. Javi es un pícaro representante de chavales que empiezan y de futbolistas de tercera, aunque su mayor fuente de ingresos son los “eventos” del tipo montar porterías hinchables en los centros comerciales. Sueña con el gran “pelotazo” que cambie su vida, pero tarda en llegar. Ana, su mujer, aunque le quiere, está un poco cansada de sus trapicheos. En ese momento, Javi recibe una noticia que lo cambia todo: el Real Madrid está interesado en Gustavo-César (diecisiete años), un chaval que firmó con él de niño cuando Javi estuvo de viaje con Ana en Argentina…

Argentina, en la actualidad. Diego es un médico solitario y poco sociable que ha crecido odiando el fútbol. Su tío acaba de sufrir un infarto, y cuando va al hospital donde está ingresado para visitarlo, éste le explica que el Real Madrid está interesado en un chaval al que entrena y representa, Gustavo-César, y que hay un representante español que pretende quitárselo. El entrenador le hace chantaje emocional a Diego: debe ir a España para dejar las cosas claras haciéndose pasar por representante del jugador. Obligados por las circunstancias a compartir la representación de Gustavo-César, Javi y Diego iniciarán un camino lleno de giros, sorpresas, mentiras, picaresca y estrategias varias, que cambiará para siempre sus vidas.

     Título original: En fuera de juego
     Año: 2011
     Duración: 103 min.
     Nacionalidad: Argentina, España
     Género: Comedia.
     Fecha de estreno: 01/06/2012
     Calificación: Todos los públicos
     Distribuidora: A Contracorriente Films

 

Comentario

Voy a hablar como espectador. Me considero antes espectador que director o guionista, ya que por muchas películas que dirija o escriba en mi vida, siempre habré visto muchas más. Y como espectador he de decir que me gustan las películas. Y lo cierto es que me suele importar poco el género a la hora de decidirme por ver un film; me importa poco si es un drama de época, un western moderno, cine negro clásico o el gore más sangriento. Pero hay un tipo de cine por el que siento debilidad: me gustan las películas de perdedores.

Los perdedores siempre me han resultado mucho más simpáticos y entrañables que los que consiguen lo que se proponen. Recuerdo al inmenso Eddie Felson que Paul Newman bordó en “El Buscavidas”; al “Cincinatti Kid” de Steve McQueen o al Sonny Wortzyk de Pacino en “Tarde de perros”...Y si hay algo que me guste aún más es una comedia de perdedores. Me parecen los personajes más generosos que puedes encontrar en una historia; unos personajes que dejan que me ría de sus desgracias merecen todo mi respeto y admiración...sobre todo porque la mayoría de las veces, descubro que, al fin y al cabo, me estoy riendo de mí mismo. Y la risa se convierte en una mueca; por fuera me río, pero por dentro descubro que me identifico mucho más a ese personaje que al héroe de turno y que sus desgracias son más parecidas a mi día a día que lo que podía pensar...y todo por eso, por pensar. Descubrí que pensar en una comedia como “El apartamento” te dice más sobre la condición humana que muchos dramas aparentemente más profundos. Y eso me gusta. Y hablando de Billy Wilder, puede que sea el director que mejor ha sabido retratar a los perdedores. Toda su filmografía es un catálogo de fracasados. Pero hay dos por los que siento especial cariño: Lemmon y Matthau. Y cuando leí “En Fuera de juego”, inmediatamente me vino a la cabeza “En bandeja de plata”, esa relación plagada de mentiras, conveniencias, intereses, oportunidades perdidas, decepciones...Todo eso lo veo en la relación entre Javi y Diego. Otro personaje que se me apareció durante la lectura fue el de Woody Allen en su “Broadway Danny Rose”, ese representante desastroso que ve oportunidades donde no las hay y que nunca pierde la fe. Y luego está la relación entre Javi y Ana. Un matrimonio que aguanta no solo el peso del tiempo, sino del fracaso y de las ilusiones y los sueños olvidados. El ver como Javi no se da cuenta que va perdiendo a su mujerpoco a poco es un aliciente a añadir a la hora de contar esta historia.