• Inicio Sugerir Modificar

La cueva de los sueños olvidados


Cartel de La cueva de los sueños olvidados

Durante más de 20.000 años, la cueva de Chauvet permaneció totalmente aislada del mundo debido al derrumbamiento de una pared de roca en su entrada. Su interior, incrustado de cristales, tiene el tamaño de un campo de fútbol y está sembrado de restos petrificados de mamíferos gigantes de la Edad de Hielo. En 1994, los científicos descubrieron las cavernas y en ellas encontraron cientos de pinturas rupestres en perfecto estado. Obras de arte espectaculares que tienen más de 30.000 años (casi dos veces más que cualquier descubrimiento de estas características). Estas obras se remontan a una era donde los Neandertales aún vagaban por la tierra y los osos, mamuts y leones de la Edad de Hielo eran las poblaciones dominantes de Europa. Desde entonces, sólo un pequeño grupo de personas ha tenido acceso a la Cueva de Chauvet. Antes de que Herzog lograra entrar, su contenido pasó casi desapercibido. Al filmar en 3D, Herzog ha logrado captar el asombro y la belleza de uno de los lugares más sobrecogedores del planeta, un emplazamiento que le invitó a meditar sobre sus habitantes originales, el nacimiento del arte y los curiosos visitantes que visitan la cueva en la actualidad.

     Título original: Cave of forgotten dreams
     Año: 2010
     Duración: 90 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Documental.
     Fecha de estreno: 22/06/2012
     Calificación: Todos los públicos
     Distribuidora: Wanda Films

 

Comentario

Mi despertar intelectual y espiritual está conectado a las pinturas rupestres de una cueva del Paleolítico. A los doce años, en el escaparate de una librería, descubrí la portada de un libro en el que aparecía el dibujo de un caballo, perteneciente a la Cueva de Lascaux. Me invadió un entusiasmo indescriptible: quería ese libro; necesitaba tenerlo. Como mi paga de niño era 1 dólar al mes, empecé a trabajar como recoge-pelotas en las pistas de tenis y le pedía dinero prestado a mis hermanos. Por lo menos una vez por semana, con el corazón desbocado, me acercaba al escaparate para ver si el libro aún estaba allí. Aparentemente, creía que sólo existía ese.

Me llevó más de medio año poder comprar y abrir aquel libro. El estremecimiento que sentí entonces nunca me ha abandonado.

CANAL COMPRAS