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Lebanon


Cartel de Lebanon

Primera guerra del Líbano. Junio de 1982. Un solitario tanque es enviado a reconocer un pueblo hostil que ha sido bombardeado por la fuerza aérea israelí. Lo que parece una misión sencilla se va escapando poco a poco de las manos y acaba convirtiéndose en una trampa mortal, en una pesadilla sobrecogedora. Shmuel, el artillero, Assi el comandante, Herlz, cargador, y Yigal, el conductor, son la tripulación del tanque. Cuatro chicos de 20 años manejando una máquina de matar. No son luchadores impacientes por la batalla, la conquista o el sacrificio personal. Están atrapados en las redes absurdas e injustas de la guerra y aterrorizados por sus propios miedos. Son chicos valientes que pierden su inocencia de la forma más brutal, y que son destruidos mentalmente. Un instinto primario les llevará hasta el límite mientras luchan por sobrevivir a una situación que no pueden contener por más tiempo, intentando desesperadamente a su vez no perder su humanidad entre el caos de la guerra.

     Título original: Lebanon
     Año: 2009
     Duración: 93 min.
     Nacionalidad: Israel, Líbano, Francia
     Género: Bélica. Drama
     Distribuidora: Vertigo Films

 

Comentario

El 6 de junio de 1982, a las 6:15 a.m., maté a un hombre por primera vez en mi vida. No lo hice por elección, tampoco me lo ordenaron, reaccioné instintivamente en un acto de defensa propia, un acto sin motivación emocional o intelectual, tan sólo un instinto básico de supervivencia que no tiene en cuenta factores humanos, un instinto que se abre paso dentro de una persona de 20 años que se enfrenta a una amenaza de muerte tangible. El 6 de junio de 1982 yo tenía 20 años.

“El 6 de junio de 1982 a las 6:15 AM, maté a un hombre...” Veinticinco años después de esa mañana miserable que abrió la guerra del Líbano, escribí el guión para la película LEBANON. Había tenido alguna experiencia previa con el contenido, pero siempre que empezaba a escribir, el olor de la carne humana abrasada volvía a mí y no podía continuar. Sabía que ese olor evocaría escenas que había enterrado profundamente en mi memoria. Después de años de trauma pasivo y violentos ataques de ira, aprendí a identificar los momentos que los precedían y a escapar a tiempo. Mejor vivir en la negación que no vivir en absoluto.

El año 2006 fue particularmente difícil. Habían pasado cinco años desde mi último proyecto y sentía que estaba quemado. Realicé algunos trabajos publicitarios y promocionales aquí y allí, pero aparte de eso, nada. Una vez más sufrí la presión financiera, la pasividad y la falta de responsabilidad. Una vez, alguien me preguntó: “¿Qué hay de tu síndrome post traumático después de la guerra? ¿Tienes pesadillas cuando recuerdas la guerra?”. Pensé para mí mismo que ojala fuera así de simple.

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