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The swell season


Cartel de The swell season

El mundo se enamoró de Glen Hansard y Markéta Irglová cuando su colaboración musical en la película Once culminó en un celebrado Oscar. Pero detrás de las cámaras, donde el romance cinematográfico de Glen y Markéta se volvió real, una agotadora gira mundial de dos años amenaza con destruir una relación que parece fruto del destino. Este documental musical es una mirada íntima a la euforia y la confusión provocadas por el amor y la fama.

     Título original: The swell season
     Año: 2011
     Duración: 93 min.
     Nacionalidad: EE.UU., Irlanda, República Checa
     Género: Documental. Musical
     Fecha de estreno: 13/07/2012
     Distribuidora: Avalon Productions S.L.

 

Comentario

Siempre quisimos que The Swell Season se caracterizara por ser una película intensamente personal. También sabíamos que, para hacerlo bien, necesitábamos acceso total y un tiempo ilimitado. Glen y Markéta fueron lo suficientemente valientes como para prestarse a ambas cosas, y así iniciamos lo que resultó ser una odisea cinematográfica de tres años. Empezamos el proceso filmando cada aspecto de la gira: la vida en el autobús, las comidas, las pruebas de sonido, los fans, incluso transeúntes al azar, moviéndonos sin apenas criterio previo y abarcando lo máximo posible. Esto permitió que la historia fuera perfilándose poco a poco en lugar de tener que perseguir una que supusiéramos que estaba ahí. Capturábamos imágenes del Río James en Richmond, Virginia, con la misma atención e intención con la que podíamos filmar una trifulca entre miembros del grupo durante la prueba de sonido. De esta manera, con el tiempo, asumieron que nos interesaba la totalidad del contexto de la gira. Esto ayudó a distender el inevitable nerviosismo que provoca la presencia de un equipo de rodaje.

Gradualmente, fue saliendo a la luz una historia de gran intensidad psicológica y dramatismo y estrechamos márgenes. Para nosotros, la culminación de este proceso fue la desgarradora escena de la terraza del café de Telc, República Checa. Esa escena es la que mejor plasma el enfoque filosófico y visual único de la historia, en el que la parte intensamente personal contrasta con la historia absolutamente impersonal de éxito y el creciente conflicto de la película aflora de manera silenciosa y oscilante. Desde el principio quisimos establecer un fuerte lenguaje visual basado en un enfoque de cinéma vérité o cine directo. Y, dado que Once era una película de ficción con tintes de documental, diseñamos el documental para que tendiese hacia un lenguaje cinematográfico clásico de ficción. Para ello elegimos rodar en blanco y negro con ópticas de cine de 35mm adaptadas a una cámara HD.

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