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El capital


Cartel de El capital

Un problema de salud de su jefe pone, contra todo pronóstico, a su mano derecha, Marc Tourneuil, al frente del Banco Phenix. El nuevo presidente entrará en una espiral de poder y ambición para no perder su recién adquirida posición.

     Título original: Le capital
     Año: 2012
     Duración: 114 min.
     Nacionalidad: Francia
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 30/11/2012
     Calificación: Mayores de 12 años
     Distribuidora: Emom

 

Comentario

"Ésta es una película en la que todos estamos implicados. Todos vivimos esta situación cotidianamente. Nos levantamos y pensamos: '¿qué podemos hacer para que los mercados estén contentos, para que sean positivos y estables?'”. El mercado, esa realidad sin entidad material, es como un enfermo al que hay que consolar, cuidar y animar para que mejore. Nos hemos convertido en rehenes de los mercados y de la coyuntura.

Hay personas que no viven la enfermedad desde la inquietud y la angustia. Viven de la enfermedad. Es su trabajo. No la dirigen. La coyuntura está a merced del enfermo, o sea, del orgullo, la avaricia, las futilidades de unos clanes que persiguen su interés al margen de las reglas sociales, la avidez...

Tras la proyección de Arcadia en un municipio cercano a la fábrica de papel en la que habíamos rodado, el alcalde (y diputado de la UMP) se nos acercó a Jean-Claude Grumberg y a mí y nos confesó: “No se puede hacer nada, la economía lo dirige todo. Bueno, sí, todavía podemos cambiar los nombres de las calles...”

Escuchamos con compasión cívica su larga explicación. Más tarde, Jean-Claude ironizó sin ninguna compasión sobre su problema político-económico.

Ambos espolearon mi curiosidad... La etapa siguiente fue mi encuentro con el libro de un banquero heterodoxo: Le Capitalisme total, de Jean Peyrelevade, que me reveló un mundo cuya existencia conocía, aunque sin sospechar su amplitud, y me incitó a examinar más de cerca ese “total” tan próximo al “totalitarismo”, y a sus oficiantes. Ese libro me llevó a su vez a la lectura de El capital, la novela de Stéphane Osmont, que, a pesar de su portada extravagante, me dio ganas de filmar al instante.

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