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La piedra de la paciencia


Cartel de La piedra de la paciencia

En alguna parte, en Afganistán o en otro país desgarrado por la guerra… una preciosa mujer de unos treinta años cuida de su marido en un cuarto destartalado. El hombre yace en estado vegetativo después de haber recibido una bala en el cuello. No solo le han abandonado sus compañeros de la Yihad, sino sus propios hermanos de sangre. Un buen día, la mujer empieza a hablar con su silencioso marido. Le habla de su infancia, de sus sufrimientos, frustraciones, de su soledad, sus sueños, sus deseos… Le toca y le besa, algo a lo que jamás se habría atrevido antes, a pesar de llevar casados diez años. Así es como el paralítico se convierte en "syngué sabour", una piedra mágica que, según la mitología persa, protege de la tristeza, el sufrimiento, el dolor y la miseria.

Mientras espera que su marido regrese a la vida, la mujer lucha por sobrevivir. Se refugia en casa de su tía, que es prostituta y la única persona de su familia que la entiende. La mujer intenta liberarse del dolor mediante las atrevidas palabras que dirige a su marido. Al cabo de muchas semanas de cuidar de él, acaba revelándose a través de la relación que empieza con un joven soldado.

     Título original: The patience stone
     Año: 2012
     Duración: 102 min.
     Nacionalidad: Afganistán, Francia, Alemania
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 06/09/2013
     Calificación: Mayores de 16 años
     Distribuidora: Golem Distribucion, S.L.

 

Trailer:

Comentario

Cuando le pedí a Jean-Claude Carrière que adaptara mi novela Syngué sabour, me preguntó qué esperaba de él, y conteste: "Traicióname".

No intentaba provocarle, solo hablaba desde mi vocación cinematográfica. Para un escritor y cineasta siempre es emocionante, además de representar un reto, encontrar una forma de ir más allá de la novela y mostrar en la película todo lo que no consiguió comunicar con palabras.

La idea central de la novela es el mito de "syngué sabour", la piedra de la paciencia, una piedra en la que pueden verterse las desgracias, las quejas, los secretos, hasta que se llena y explosiona. En esta historia, la piedra es un marido, un soldado paralizado al recibir una bala en el cuello. Para que pueda recuperarse, su mujer debe orar desde la mañana hasta la noche durante 99 días. Pero las oraciones pronto se tornan confesiones. Le susurra al oído todo lo que se ha guardado durante muchos años.

Al igual que en mis anteriores novelas, los personajes están sumidos en circunstancias extremas y se mueven en un solo decorado. Pero la adaptación cinematográfica consiste en abandonar una situación tan teatral, desmontando la novela, hasta alcanzar una dramaturgia meramente cinematográfica, por lo que cambiamos el punto de vista narrativo. Al adoptar la perspectiva de la mujer, la cámara tiene libertad para salir del cuarto, seguirla fuera de la casa, por las calles de Kabul, hasta el corazón de la guerra. La cámara es versátil, ligera, se pasea como en Alemania, año cero, de Roberto Rossellini, y da la impresión de captar las situaciones en el momento en que ocurren. Como contrapartida, en las escenas de interiores, donde la sensualidad, la intimidad, los sueños, las imaginaciones, los recuerdos, las lamentaciones y los remordimientos acechan la mente de la protagonista, la cámara se adapta al ritmo de las emociones, de la respiración de los personajes. Sutil, elegante y sensual, la cámara se desliza por la habitación, por el mundo más íntimo de la mujer, cual confidente cómplice.

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