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Serrat & Sabina: El símbolo y el cuate


Cartel de Serrat & Sabina: El símbolo y el cuate

Esta historia arranca junto al mar. Empieza en el Mediterráneo (Menorca) y continúa en el Atlántico (Cádiz), donde Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina escriben a cuatro manos las canciones de La orquesta del Titanic, el disco de su segunda y última gira conjunta por tierras americanas. La película se remonta varias décadas atrás, cuando los dos artistas descubrieron aquel continente, con el que mantienen una larga historia de amor.

Serrat viaja por América Latina desde hace 45 años. Estuvo exiliado en México cuando la dictadura franquista ordenó su persecución. En Argentina y Chile sigue vivo el recuerdo del compromiso del "Nano" contra los regímenes militares que le declararon persona non grata. Sabina llegó más tarde a América. Su poesía, su poder de seducción y su actitud canalla llegan a un público que abarca varias generaciones. En Argentina canta con la fuerza de un rockero o el sentimiento de un tanguero. En México los mariachis y las orquestas de pueblo cantan Y nos dieron las 10 sin saber que la escribió Sabina.

El símbolo y el cuate es un viaje con dos artistas distintos y cómplices a través de un continente que ha vivido y vive grandes cambios, donde han echado raíces profundas.

     Título original: Serrat & Sabina: El símbolo y el cuate
     Año: 2013
     Duración: 102 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Documental.
     Fecha de estreno: 27/09/2013
     Calificación: Todos los públicos

 

Comentario

Cuando Joan Manuel Serrat reveló en una cena de amigos que en 2012 habría una segunda gira americana con Joaquín Sabina, la productora Isabel Jubert me lanzó una mirada cómplice. Allí había material para una película, por la que ambos estábamos dispuestos a apostar. La gira sería la excusa, el hilo conductor, para explicar la historia de la relación de amor de los dos artistas con América Latina, y la huella que ha dejado dicha relación en sus protagonistas.

Teníamos por delante una gira de nueve meses. Una excelente oportunidad para contar a través de un viaje por el tiempo y el espacio lo que significan Serrat y Sabina en aquel continente, y la influencia que Latinoamérica ha ejercido sobre los dos cantautores. Me apetecía hacer una película que combinara la evolución de un territorio que ha experimentado cambios profundos, y la evolución de dos artistas que, 45 años después, siguen siendo al otro lado del Atlántico referentes de varias generaciones.

Buscamos un aliado. Tono Folguera acababa de producir Bicicleta, cullera, poma. Dos pequeñas productoras decidíamos poner en marcha un proyecto ambicioso, sin tener muy claro hasta dónde podíamos llegar. Pensaba en un viaje que nos transportara desde el México del exilio de Serrat, al México que fascina a Sabina, el de Chavela Vargas, José Alfredo Jiménez, Frida Kahlo, los mariachis y el tequila. Un recorrido con pinceladas del Chile bohemio y vitalista de Pablo Neruda, del oscurantismo en tiempos de Pinochet y de los militares argentinos, y del Perú que dejó atrás décadas de violencia. Y un fin de trayecto en la América Latina actual, con mucha pobreza todavía pero sin dictadores.