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La jaula de oro


Cartel de La jaula de oro

Tres jóvenes de los barrios bajos de Guatemala viajan a los Estados Unidos en busca de una mejor vida. En el camino a través de México conocen a Chauk, un indígena de la sierra de Chiapas que no habla español. Viajando juntos en trenes de carga, caminando en las vías del tren, pronto tendrán que enfrentarse a la dura realidad.

     Título original: La jaula de oro
     Año: 2013
     Duración: 102 min.
     Nacionalidad: México
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 05/12/2013
     Calificación: Mayores de 12 años
     Distribuidora: Golem Distribucion, S.L.

    Trailer:


 

Comentario

La realidad social de Latinoamérica exige un cine comprometido con el estado de las cosas. Me interesa hacer un cine profundamente arraigado en el momento que nos ha tocado vivir. El realismo verdadero lo contiene todo: la fantasía y la razón, el sufrimiento y la utopía, la alegría y el dolor de nuestra existencia. Quiero dar voz a los migrantes: seres humanos que ante la pobreza y la impasibilidad de las autoridades nacionales e internacionales, desafían el orden fronterizo establecido y deciden emigrar sin documentos, jugándose la vida.

Esta película no es un documental sino una ficción basada en la realidad, que la recrea desde la autenticidad y la integridad. A partir de los cientos de testimonios de migrantes y de los sentimientos de cada uno de los que participamos en este proceso creativo, construimos la narrativa y la poética de esta odisea.

A través de la identificación con Juan y con Chauk, salimos de nuestra cotidianidad y emprendemos una gran aventura emotiva que nos lleva a tener una profundo aprendizaje. Un viaje para despertar de la ilusión de que la felicidad está en otro lugar, un viaje para reflexionar con respecto a las fronteras, un viaje para tomar conciencia de lo que nos separa como seres humanos.

La intención de esta odisea es ayudar a deconstruir estas convenciones que nos aprisionan y reinventar la historia, para así recrear nuestra realidad. Es mi sueño el que durante la proyección se disuelvan las fronteras que nos separan para así poder subirnos a otro tren. Un tren en el que el destino no es tan importante, un tren en el que somos conscientes de que viajamos juntos, un tren en el que los obstáculos se convierten en algo que nos inspira a celebrar nuestra existencia desde el respeto y la conciencia más allá de nacionalidades, razas, estatus y creencias.

El testimonio de Juan Menéndez López, mexicano, antes de subirse a un tren de carga en movimiento con siete compañeros, se quedó grabado en mi mente: “Se aprende mucho en el camino, aquí todos somos hermanos. Todos tenemos la misma necesidad, lo importante es aprender a compartir. Sólo así podemos caminar, sólo así podemos llegar, sólo un pueblo unido puede subsistir. Como seres humanos en ningún lugar del mundo somos ilegales”.

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