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Puro vicio


Cartel de Puro vicio

Cuando la ex mujer del detective privado Doc Sportello se presenta repentinamente con una historia sobre su actual novio, un promotor inmobiliario multimillonario del que acaba de enamorarse, y sobre un complot de su mujer y el novio de ella para secuestrarlo y meterle en un manicomio… bueno, es fácil para ella decirlo.

Son los finales de los psicodélicos 60, la paranoia domina el día y Doc sabe que "amar" es otra de esas palabras que está de moda decir, como "viaje" o "fabuloso", y que están siendo usadas excesivamente- excepto que ésta normalmente conduce a problemas.

     Título original: Inherent vice
     Año: 2014
     Duración: 148 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Comedia. Cine Negro
     Distribuidora: Warner Sogefilms, S.A.

 

Comentario

Los misterios con tintes cómicos que investiga el detective en chanclas de California Doc Sportello en Puro vicio le llevan hasta el temible Colmillo Dorado, que es al mismo tiempo una goleta con rumbo a San Pedro y una organización sin límites e interconectada que ha hincado el diente al tráfico internacional de heroína, el negocio de los centros de rehabilitación y, aparentemente, los dentistas, entre otras cosas. Pero, al mismo tiempo, también le arrastran a la oscura brecha entre los años 60 y los 70, entre una visión idealista de los Estados Unidos y el consumismo moderno con el que todos estamos tan familiarizados en nuestros días.

Mientras Doc persigue mujeres fatales a través de preguntas interconectadas sobre qué fue lo que corrompió al promotor inmobiliario Mickey Wolfmann, qué le ocurrió al saxofonista de música surf rock Coy Harlingen y qué relación guarda su antiguo cliente Crocker Fenway con el Colmillo Dorado, termina por resolverlo todo. Pero, en lo más profundo de su ser, quizás no le preocupe tanto averiguar "¿quién lo ha hecho?" como "¿qué demonios ha ocurrido?"

"Las investigaciones de Doc rezuman tristeza", afirma Paul Thomas Anderson, "el sentimiento de que esa promesa en la que la gente creía en aquella época se había esfumado. Es un de los temas recurrentes en la obra de Pynchon desde siempre. Cuando hice la película, traté de sumergirme en la inquietud de Pynchon por el destino de los Estados Unidos".

La cita que abre la novela de Pynchon tiene su origen en un famoso graffiti radical garabateado durante las protestas del mayo del 68 parisino: "Sous les pavés, la plage!" ("La playa bajo los adoquines"). De hecho, la mítica casita en la playa de Doc Sportello en Gordita Beach, con toda su nostalgia y sus alegrías, parece enfrentarse cada vez más a fuerzas tan implacables como el hormigón.

Esa era la realidad en 1970, momento en el que muchos asistieron a cómo el sueño californiano de regresar a la naturaleza era barrido por los promotores urbanísticos. Al mismo tiempo, la escena de la droga recreativa cultivada en casa daba paso a los cárteles organizados de la heroína de alcance mundial; las instituciones mentales eran vaciadas a favor de centros de "recuperación" con un ánimo mercantilista; y una era marcada por un encendido activismo político era superada por redes ocultas de espionaje, infiltrados y engaños. Incluso en la televisión, las series de policías eran derrotistas. Una generación asistía con desánimo a cómo la paz, el amor y la comprensión cedían ante el peso de la codicia, el control y la oscuridad.

Pynchon se refiere a los 60 como "ese pequeño paréntesis de luz", y la película, al igual que el propio Doc, está imbuida de la fascinación que produce esa luz, aunque la historia se desarrolle también en un lugar alejado del final de ese paréntesis, en un momento marcado por la agitación y las turbulencias.

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