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Los insólitos peces gato


Cartel de Los insólitos peces gato

Claudia, joven solitaria que trabaja en un supermercado, termina en la sala de Urgencias del hospital con apendicitis. Ahí conoce a Martha, la mujer de la cama de al lado, quien vive con sus cuatro hijos. El curioso equilibrio de esta familia logra que Claudia establezca una profunda amistad con Martha, y cuando descubre que la salud de Martha se agrava, comienza a crear una conexión con cada uno de los miembros de esta familia.

     Título original: Los insólitos peces gato
     Año: 2013
     Duración: 89 min.
     Nacionalidad: México
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 12/06/2015
     Calificación: Mayores de 12 años
     Distribuidora: Surtsey Films

 

Comentario

Hacía mucho tiempo que no escribía, lo único que tenía para asirme era la necesidad de contar este fragmento de mi vida que sucedió al conocer a la familia de Martha. Dentro del Taller de Altamira de Paula Markovitch escribí todo el guión de la película. El miedo de la hoja en blanco se acrecentó cuando supuse que la primera sesión del taller, sería desarrollar eso que tantas migrañas me ha dado en la vida: una premisa, un conflicto, una escaleta y un argumento (o viceversa, dependiendo del manual), para finalmente abordar el guión. Mi sorpresa fue llegar a un lugar donde la encomienda era empezar directamente con el guión. Escribir y escribir escenas sueltas, evitar las mayúsculas en los personajes, tener claro dónde sucedía la acción por el texto y no por los encabezados (INT. CUARTO, NOCHE) y poder escribir sensaciones o pensamientos que normalmente están terminantemente prohibidos en cualquier guión. Era como si Paula me hubiera quitado la camisa de fuerza.

Al final de 20 páginas me di cuenta que no había escrito nada que valiera la pena. No tenía ganas de leerlas en el taller porque sabía que nada serviría. Y tenía razón, al menos parcialmente. Las escenas no funcionaban como escenas pero sirvieron para darme un conflicto y a partir de ahí el camino fue más claro, pero no por ello menos incierto. No sabía quién debería ser el protagonista de la historia, Martha o alguno de los hijos. Las escenas que llevaba escritas estaban llenas de las mismas formas de ver y de hablar para todos los personajes. En el taller caí en la cuenta que no había porque seguir rehuyendo a escribir a mi propio personaje. Si dejaba el protagonista en cualquier miembro de la familia, los haría acartonados y sin autonomía porque no era Martha, Alejandra, Wendy, Mariana y Armando hablando por si mismos, sino Claudia autora, narrando lo que sucedió en su cabeza en aquel entonces. Si había una Claudia personaje narrando como testigo la historia de esta familia, cada uno cobraría singularidad y la historia tomaría más fuerza.