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Un día perfecto


Cartel de Un día perfecto

Un grupo de trabajadores humanitarios trata de sacar un cadáver de un pozo en una zona de conflicto armado. Alguien lo ha tirado dentro para corromper el agua y dejar sin abastecimiento a las poblaciones cercanas. Pero la tarea más simple se convierte aquí en una misión imposible, a causa de las circunstancias. Los cooperantes recorren el delirante paisaje bélico como cobayas en un laberinto, que podría no tener salida. Una guerra dentro de otra guerra, en la que el único enemigo quizá sea la irracionalidad.

La crisis que tratan de resolver es humanitaria, pero ellos sólo son humanos. Humor, drama, ternura, rutina, peligro, esperanza: todo cabe en un día perfecto. Esta película no tiene más género que el de la vida. Como en un juego de muñecas rusas, es un drama dentro de una comedia, dentro de una road-movie, dentro de una película bélica.

     Título original: A perfect day
     Año: 2015
     Duración: 106 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 28/08/2015
     Calificación: Mayores de 12 años
     Distribuidora: Universal Pictures Spain S.L.

 

Trailer:

Comentario

Esta película se ocupa de los que tienen a su cargo la difícil tarea de ordenar el caos, de encontrarle un sentido a lo que hace ya tiempo que lo perdió. Y relata su empeño en librar cada día una guerra dentro de otra guerra: contra la irracionalidad, contra el desánimo. Contra las ganas enormes de volver a casa.

Trabajadores humanitarios.

Como ellos, esta película utiliza el humor como forma de distanciamiento: las mejores ocurrencias, el humor más salvaje y despiadado, el más desesperado, se escucha a menudo en el centro mismo de la tragedia. Porque no hay otro lugar en el mundo donde sea tan necesario.

Y cuenta la rutina de los que trabajan en el lugar en el que nada es rutina. Sus fortalezas y sus debilidades, sus errores, sus aciertos, sus pequeñas miserias. Sin perder de vista nunca que lo heroico no es salvar vidas. Lo heroico es intentarlo.

Transcurre en una zona de montaña, en realidad un pequeño microcosmos en el que todos los agentes de la guerra están presentes: soldados, civiles, cascos azules, periodistas... En él, un pequeño grupo de trabajadores humanitarios trata de sacar un cadáver de un pozo. Alguien lo ha arrojado allí para corromper el agua: una forma primitiva pero eficaz de guerra biológica.

Un problema en apariencia sencillo de resolver. Pero la primera víctima de cualquier conflicto armado es la razón, quizá por eso sus coches van y vienen por las estrechas carreteras de montaña de la zona como por un laberinto, tratando de encontrar una salida que bien pudiera no existir.

Un laberinto abierto y luminoso bajo el inmenso cielo azul de los Balcanes: su amplitud lo hace más claustrofóbico. Las imágenes a vista de pájaro de los dos todoterreno avanzando, maniobrando, perdiéndose en él como cobayas, me acompañan desde que empecé a escribir este guión.