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El rey de La Habana


Cartel de El rey de La Habana

Reinaldo, tras fugarse de un correccional, trata de sobrevivir en las calles de La Habana de finales de los 90, una de las peores décadas para la sociedad cubana. Esperanzas, desencantos, ron, buen humor y sobre todo el hambre, le acompañan en su deambular, hasta que conoce a Magda y Yunisleidy, también supervivientes como él. Entre los brazos de una y de la otra, intentará evadirse de la miseria material y moral que le rodea, viviendo hasta el límite el amor, la pasión, la ternura y el sexo más desvergonzado.

     Título original: El rey de La Habana
     Año: 2014
     Duración: 124 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 16/10/2015
     Calificación: Mayores de 18 años
     Distribuidora: Filmax Group - Telegroup

 

Trailer:

Comentario

“Cubas hay muchas, y bien diversas, pero la Cuba que quiere reflejar “El Rey de La Habana” es la del novelista Pedro Juan Gutiérrez y su barrio de Centro Habana. Una visión muy al límite, desequilibrada y hasta podíamos decir exagerada, que corresponde a una época realmente convulsa: la del “Período Especial en Tiempos de Paz”, que durante los años 90 llevó a sus habitantes a una encrucijada difícil de resolver. El sueño de la Revolución se desvanecía poco a poco ante la precariedad en que se convirtió su existencia. Los más jóvenes, y sobre todo los de las clases sociales más bajas, se vieron abocados a un modo de vivir presidido por el hambre y carencias de todo tipo. Ellos no había vivido los ideales de la Revolución simplemente pagaban las consecuencias de un desorden político provocado por la caída del bloque soviético y el embargo de Estados Unidos. Sin trabajo y a veces sin casa, el futuro dejaba de existir, el pasado parecía ser una utopía y el presente se convertía en hambre y miseria. Mera subsistencia.

Sin embargo, el cubano, que es trágico por naturaleza, posee una vitalidad y alegría innatas que trascienden el drama. El humor, el sexo, el aguardiente y un claro instinto de supervivencia tiñe la vida de los más desfavorecidos. Los sin voz. Gentes que, por no tener, no parecen tener ni pensamientos o al menos no saben cómo expresarlos. Esta película pretende dar voz a los sin voz. Y lo hace, al igual que sus personajes, sin pasar por el tamiz de lo razonable o intelectual que está completamente al margen de sus vidas. Son voces primarias, instintivas, salvajes, y con humor, a pesar de lo tremendo de sus situaciones. Reflexionar, en el momento actual, sobre cómo las carencias pueden repercutir en una sociedad, abocándola a un mundo sin futuro que afecta no solo a su bienestar físico sino a sus principios morales, es del todo pertinente”.