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Un otoño sin Berlín


Cartel de Un otoño sin Berlín

Un otoño sin Berlín cuenta la historia de June, una joven que vuelve a su pueblo natal por sorpresa después de pasar un tiempo en el extranjero. La vuelta a casa será dolorosa, su familia y su primer amor Diego, han cambiado. Ella tampoco es la misma y restablecer los lazos rotos no será fácil. Pero como hace el viento sur otoñal, June lo revolucionará todo. Retomará contacto con Ane, su amiga de la infancia que ahora está embarazada y dará clases de francés a Nico, un niño peculiar que le ayudará a recuperar la inocencia perdida. También intentará recuperar su lugar dentro de la familia y retomará su sueño de juventud de irse con Diego a Berlín.

     Título original: Un otoño sin Berlín
     Año: 2015
     Duración: 95 min.
     Nacionalidad: España
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 13/11/2015
     Calificación: Mayores de 7 años
     Distribuidora: A Contracorriente Films

 

Trailer:

Comentario

Creo que Un otoño sin Berlín surge de una necesidad de comunicar cosas que eran importantes para mí de una forma inconsciente y que no podía transmitir si no era a través del cine. El proceso de escritura fue muy instintivo, no tenía claro el tema ni la trama. Con el tiempo he entendido que fue un proceso muy sincero, que tenía que ver con lo que vivía en aquellos momentos, donde no tenía claro lo que estaba sintiendo yo como persona y qué sería de mi vida. Por eso la película no se centra en la trama, en las acciones dramáticas y no es solo una consecución de hechos. Yo buscaba transmitir una sensación concreta de un momento de la vida. Un sentimiento que tiene mucho que ver con la vuelta al pueblo natal. Una vuelta que cuando se pasa mucho tiempo fuera, mitificamos en nuestra mente para sentirnos seguros de que volver es la opción correcta. A la llegada esto se vuelve en nuestra contra. La película habla del hueco vacío que queda entre lo que imaginamos y lo que es. Sin embargo, creo que el tema principal es la aceptación. Cuando escribí la historia me esforzaba mucho para que las personas que había a mi alrededor fueran más feliz, intentaba cambiarlas. Este esfuerzo partía de mi interés y de mi comodidad, prefería que todos estuvieran contentos a mi alrededor para que fuera más fácil para mí estar contenta. Más tarde, aprendí que la búsqueda de felicidad no tiene nada que ver con el cambio. La felicidad tiene mucho más que ver con la aceptación, con aceptarnos a nosotros mismos y a la gente de nuestro alrededor tal y como somos. Creo que en la película June -la prot agonista femenina- se tiene que enfrentar a eso mismo, a ella le cuesta aceptar las cosas y las personas tal y como son. Por eso intenta cambiarlas, solucionar los problemas rápido, hasta que se da cuenta de que no vale para nada. Creo que es este su mayor aprendizaje en la historia.

Desde el punto de vista artístico, siempre tuve claro que tipo de película quería hacer. Lo que más me preocupaba era transmitir al equipo artístico y técnico el tono de la historia. El tono en las películas es intangible y mágico, hace que las películas sean diferentes y personales. Mantenerlo vivo y ser fiel a él durante todo el proceso es una de las tareas más difíciles del director porque nunca sabes donde está y a la vez sabes que está en todas las esquinas. Es como cuidar un fuego durante una noche de lluvia. En nuestra película llovió mucho. Respecto a la interpretación, la organicidad y la pureza eran los elementos principales que busqué en cada uno de los actores. Los escogí por instinto, no por su experiencia ni por lo que hicieron en el casting. Fue pura intuición, hablaba con ellos y sentía si lo podían hacer Hacer cine, es un aprendizaje constante, los procesos son largos y el nivel de exigencia muy alto. Cada día descubres algo nuevo y no dejas de sorprenderte. Todavía hoy, mientras escribo estas líneas, descubro cosas sobre la película que no sabía. Y a la vez que descubro la película, me descubro a mí misma.