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Respira


Cartel de Respira

Elena, una chica griega joven y cualificada, pero con pocas perspectivas de futuro en su país natal, decide marcharse a Frankfurt en busca de una vida mejor. Allí empieza a trabajar de niñera para Tessa, una directiva de éxito que intenta encontrar el equilibrio entre su reciente maternidad y su carrera profesional. Tras las dificultades de los primeros días cuidando a Lotte, de año y medio, Elena empieza a disfrutar del tiempo que pasa con el bebé e incluso se hace amiga de Tessa. Pero un descuido hace que Elena pierda un día de vista a la pequeña Lotte. A partir de ese momento sus vidas cambiarán para siempre.

Sobre la producción

Quería hacer una película sobre personas. Una película que se centrara en sus emociones, que presentara al público una parte de la verdad de la gente, que les hiciera reír y llorar y que a veces incluso les dejara en estado de shock.

Los temas que toca la película, el contraste entre el norte y el sur de Europa, los roles de los hombres y las mujeres en la sociedad, la culpa y el perdón, son tratados de tal forma que el espectador crea vínculos emocionales con los personajes y, de alguna manera, se paran a pensar y a reflexionar sobre el tema. Y cuanto más capacidad tiene el espectador de sentir lo mismo que los personajes, más se identifica con ellos, y más piensa sobre ellos y, por tanto, hacen una reflexión también sobre sí mismos.

Para conseguir el mayor vínculo emotivo con los personajes, decidí contar la historia de una forma consistente pero desde perspectivas subjetivas. RESPIRA es la historia de un niño perdido visto desde la perspectiva de Tessa, la madre alemana, pero también desde la perspectiva de Elena, la niñera griega. Inicialmente, estas dos perspectivas se muestran de manera separada.

La primera parte se narra desde la perspectiva de Elena, cómo llega a Alemania y cómo se intenta labrar un camino hacia el futuro. La segunda parte nos cuenta la historia desde la perspectiva de Tessa, cómo se enfrenta a la desaparición de su hija y cómo se ve abrumada por la culpa y las recriminaciones. La última parte une las dos perspectivas y lleva la historia hasta el climax. La separación de las dos perspectivas es mucho más que un recurso estilístico. Hace que el espectador se identifique al máximo emocionalmente con cada uno de los personajes y ayuda a hacer posible que arraigue cada personaje porque en esta historia sobre culpabilidades no hay culpables. Pero las mujeres son víctimas de las circunstancias de la vida y la equidad a la hora de narrar cada una de las perspectivas reafirma estos sentimientos.

     Título original: Ein atem
     Año: 2015
     Duración: 110 min.
     Nacionalidad: Alemania
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 29/01/2016
     Calificación: Mayores de 12 años
     Distribuidora: Karma Films Spain

 

Trailer:

Comentario

Quería hacer una película sobre personas. Una película que se centrara en sus emociones, que presentara al público una parte de la verdad de la gente, que les hiciera reír y llorar y que a veces incluso les dejara en estado de shock.

Los temas que toca la película, el contraste entre el norte y el sur de Europa, los roles de los hombres y las mujeres en la sociedad, la culpa y el perdón, son tratados de tal forma que el espectador crea vínculos emocionales con los personajes y, de alguna manera, se paran a pensar y a reflexionar sobre el tema. Y cuanto más capacidad tiene el espectador de sentir lo mismo que los personajes, más se identifica con ellos, y más piensa sobre ellos y, por tanto, hacen una reflexión también sobre sí mismos.

Para conseguir el mayor vínculo emotivo con los personajes, decidí contar la historia de una forma consistente pero desde perspectivas subjetivas. RESPIRA es la historia de un niño perdido visto desde la perspectiva de Tessa, la madre alemana, pero también desde la perspectiva de Elena, la niñera griega. Inicialmente, estas dos perspectivas se muestran de manera separada.

La primera parte se narra desde la perspectiva de Elena, cómo llega a Alemania y cómo se intenta labrar un camino hacia el futuro. La segunda parte nos cuenta la historia desde la perspectiva de Tessa, cómo se enfrenta a la desaparición de su hija y cómo se ve abrumada por la culpa y las recriminaciones. La última parte une las dos perspectivas y lleva la historia hasta el climax. La separación de las dos perspectivas es mucho más que un recurso estilístico. Hace que el espectador se identifique al máximo emocionalmente con cada uno de los personajes y ayuda a hacer posible que arraigue cada personaje porque en esta historia sobre culpabilidades no hay culpables. Pero las mujeres son víctimas de las circunstancias de la vida y la equidad a la hora de narrar cada una de las perspectivas reafirma estos sentimientos.