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El sueño de Gabrielle


El sueño de Gabrielle

Francia. Años 50. Gabrielle vive en un pequeño pueblo en la Provenza francesa y sueña con encontrar el amor verdadero. Sus padres la obligan a casarse con José, un granjero español honrado y cariñoso, pues creen que hará de ella una mujer respetable. Pero Gabrielle no lo ama y siente que ha sido enterrada viva. Durante su estancia en un balneario en los Alpes, Gabrielle conoce a André, un teniente herido de la guerra de Indochina, que hará renacer en ella el deseo de amar y ser amada. Al descubrir ese gran amor, Gabrielle desea escapar con André y liberarse de un matrimonio que parece encerrarla. Esta vez, está decidida a perseguir su sueño.

     Título original: Mal de pierres
     Año: 2016
     Duración: 120 min.
     Nacionalidad: Bélgica, Canadá, Francia
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 09/06/2017
     Calificación: Mayores de 12 años

 

Comentario

La historia está basada en una novela de Milena Agus, que me dio una idea muy significativa de cómo podría ser el destino de una mujer. Pero los libros requieren interpretación y reinvención. Para contar mi propia historia, tenía que ser capaz de apropiarme de ella libremente. Es posible desviarse de la historia original sin traicionarla, y creo que eso es lo que Jacques Fieschi y yo hicimos al escribir el guión. Lo modificamos, desarrollamos ideas e inventamos partes nuevas, pero siempre tuve presente el aspecto que me conmovió tanto de la historia, la verdadera razón por la que me encantó.

Para mí, el destino de esta mujer representa un tipo de imaginación, una fuerza creativa que todos tenemos cuando nuestros deseos y sueños nos llevan a nuestros propios límites, a ir más allá. En el caso de Gabrielle, al ser tan joven, tenía ese fuerte deseo carnal que ella llama "la cosa principal", esa dulce fuga de deseo y amor, esa fuerza animal. Esa pasión, que rodea toda su existencia, acaba chocando brutalmente con el hombre que pretende reprimirla, el profesor de la aldea, y termina condenada por su familia y por toda la sociedad en los años 50.

Pero algo real se mantiene intacto en su interior, aunque la obliguen a casarse. Durante los 17 años de su vida que transcurren en la película, no pierde ni un ápice de esa fuerza palpitante que hace que el mundo a su alrededor parezca mediocre. Gracias a su locura, o lo que otros llaman locura, nunca abandona sus sueños. Al rebelarse, los demás intentan detenerla y parece rendirse, pero nunca renuncia a nada. Cuando, finalmente, siente ese gran amor, ese momento frenético que puede darle sentido a su existencia, y el destino amenaza con arrebatárselo de nuevo, muestra exactamente de lo que su gran pasión es capaz.

Gabrielle vive entre un mundo anticuado y una época de grandes esperanzas y libertades. Me interesan los personajes femeninos que presentan esa dimensión emocionante, temblorosa y poética. Hay algo en la locura de las mujeres que me gusta, algo en esa fragilidad que albergan cuando existe una posibilidad de que todo se desborde, a veces incluso corriendo el riesgo de que todo se suma en el caos.

También me gustan los personajes masculinos, José, el marido, y André, el amante. Me gusta su modestia, su valentía y sus silencios. Uno de los principios de la historia novelística es que los personajes no se estancan, no son prisioneros de sus situaciones. Dan la sensación de estar improvisando sus vidas delante de nuestros ojos. La historia solo avanza a través de ellos. Les seguimos en lo que piensan hacer, en lo auténtico de su comportamiento, en sus ideas y en lo imprevisibles que pueden llegar a ser. Es esa libertad la que nos ofrece la posibilidad de conseguir alcanzar algo real.

Inmediatamente pensé en Marion Cotillard para el papel. Y no pude encontrar una respuesta a la pregunta: "¿Quién si no?". Así que esperé a que se quedara libre de sus proyectos en Estados Unidos. Es lo que había que hacer y no me arrepiento. Marion mostró un gran rigor. Me conmovió con su dedicación y confianza. Trabajó en el personaje por su cuenta y escribió muchas notas en un cuaderno que consultaba a menudo. En la película, desprende una sensualidad muy especial que me parece muy poco común en el cine.

Supo captar perfectamente el lado animal pero también contenido de Gabrielle, así como su locura creativa.

Me gustó esta historia porque veía reflejos de mi vida. Representa cómo entiendo la imaginación, su fuerza y su capacidad de curar. He sentido lo que vive Gabrielle, como todos. Es una fuerza que está en nuestro interior, es universal, hace la vida mejor de lo que es y nos arrastra hacia lo extraordinario, lo desconocido.