• Inicio Sugerir Modificar

En cuerpo y alma


Cartel de En cuerpo y alma

Dos personas introvertidas descubren por casualidad que cada noche comparten los mismos sueños. Perplejos y asustados por este hecho, deciden aceptar esta extraña coincidencia e intentan recrear sus experiencias oníricas en la vida real. Una tarea complicada, pues cuanto más lo intentan, más lejos parece estar de su alcance. A pesar de ello, sus torpes intentos derribarán sus propias barreras interiores para acabar unidos el uno al otro.

     Título original: Teströl és Lélekröl
     Año: 2017
     Duración: 116 min.
     Nacionalidad: Hungría
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 27/10/2017
     Calificación: Mayores de 16 años
     Distribuidora: Karma Films Spain

 

Comentario

LA CONDICIÓN HUMANA

En todos mis proyectos, la historia es lo menos importante. Esta película, como todas las demás, nace a partir de un fuerte deseo por mi parte de compartir mi modo de ver la condición humana, de cómo vivimos nuestras vidas. Además, también buscaba mostrar una vívida y apasionada historia de amor de la manera menos vívida y apasionada posible.

Como persona reservada que soy, sé lo mucho que puede haber oculto tras una fachada plácida y gris. Cuánto dolor, anhelo, pasión - ese es el heroísmo de la vida diaria. Mientras camino por la calle, me fijo en los rostros de la gente y sé que incluso detrás de los que resultan más aburridos o estúpidos puede haber algo maravilloso. De algún modo quería compartir este sentimiento: nada en la superficie, pero, chico, ¡muchísimo en el interior!

PREMISA, SITUACIONES Y PREGUNTAS

La idea principal de la trama vino de golpe: ¿qué pasaría si un día conoces a alguien que sueña las mismas cosas que tú por la noche? ¿Qué harías? ¿Estarías emocionado o asustado? ¿Te parecería gracioso, intrusivo... o quizá romántico? Situaciones así, que funcionan como premisa de toda una película, son lo mejor. Son situaciones que generan preguntas cuyas respuestas te mueres por conocer, para luego abrir más preguntas si cabe: si te pasara a ti, ¿qué harías con esa información? ¿Abrirías tu corazón a esta otra persona? Pero, ¿y si no eres una persona romántica? ¿Y si te estremecen este tipo de movidas esotéricas? ¿Y si, ya de por sí, tuvieras problemas para lidiar con tus propias emociones? ¿Cómo encararías el día siguiente a la noche en la que has compartido estos delicados sueños? Durante el día, ¿intentarías propiciar la misma atmósfera de intimidad y afecto que has vivido en tus sueños? ¿Y si no funciona? ¿Qué pasaría si no fueras capaz de tener una primera cita en condiciones? ¿Y si la segunda fuese catastrófica y la tercera especialmente desagradable? ¿Te rendirías? Y, si te rindieras, ¿lo soportarías? ¿Podrías soportar el hecho de saber que tu alma gemela en sueños sigue siendo un completo desconocido durante el día? ¿No te morirías por dentro? Todas estas preguntas nos llevan hasta el final porque, incluso al final, hay una pregunta de la que esperar tener una respuesta.

HERIDAS EN EL PUESTO DE TRABAJO MODERNO

El matadero de la película no es simplemente un lugar arcaico y sangriento. Es un lugar aséptico, bien organizado y moderno, adscrito a todo tipo de regulaciones. Es el espejo de nuestra sociedad occidental. Tras deshacernos (o casi) de la religión como pilar fundamental para dar sentido a nuestra vida, nos encontramos en un momento en el que no sabemos cómo lidiar con los momentos más importantes de nuestra vida: el nacimiento, el amor y la muerte. Antes, el ritual, la conciencia de pertenecer a un instante sagrado, contribuía a vivir esos momentos de una forma plena. Al perder este esquema sólido, la sociedad ha tratado de dar sentido a estos momentos vitales de una manera pragmática. Ello os convierte a ti y a los tuyos en meros objetos. Lo sé porque he dado a luz a tres niños en el hospital. A uno de ellos lo perdí debido a un error médico que tuvo mucho que ver con este pragmatismo inhumano. Acompañé a mi padre en el laberinto del sistema sanitario durante sus últimos tres meses de vida. Todas estas experiencias duelen en lo profundo de mi interior. Ver a los animales llegar al matadero en camiones me hace pensar no sólo en su inminente muerte, sino en la vida que han vivido. Una vida pobre y restringida, completamente desprovista de la realización de la llamada de sus instintos.

Mis dos héroes, Endre y Mária, no son sólo personas introvertidas. Están heridas por dentro. Su obstáculo son las señales que denotan su delicada salud mental. Reaccionan a un entorno (no ya el matadero, sino la sociedad entera) que no están hecho para ellos -ni para nadie.