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La batalla de los sexos


Cartel de La batalla de los sexos

En la estela de la revolución sexual y del auge del movimiento feminista, el partido de tenis celebrado en 1973 entre la campeona mundial femenina Billie Jean King y el ex campeón masculino y tramposo habitual Bobby Riggs, fue anunciado como LA BATALLA DE LOS SEXOS y se convirtió en uno de los acontecimientos deportivos de mayor audiencia de todos los tiempos, alcanzando la cifra de 90 millones de espectadores en todo el mundo. A medida que la rivalidad entre King y Riggs fue subiendo en intensidad, fuera de la pista cada uno estaba librando batallas más personales y complejas. La implacablemente reservada King no sólo era abanderada de la igualdad, sino que además luchaba por aceptar su propia sexualidad a medida que su amistad con Marilyn Barnett iba evolucionando. Y Riggs, una de las primeras celebridades hecha a sí misma de la era de los medios, lidiaba con los demonios de su ludopatía a costa de su familia y de su esposa, Priscilla. Juntos, Billie y Bobby ofrecieron un espectáculo cultural cuyo eco rebasó con mucho las pistas de tenis, desatando discusiones en dormitorios y salas de consejo que todavía hoy siguen resonando.

     Título original: Battle of the sexes
     Año: 2017
     Duración: 121 min.
     Nacionalidad: Reino Unido, EE.UU.
     Género: Comedia. Biografía
     Fecha de estreno: 03/11/2017
     Calificación: Todos los públicos
     Distribuidora: 20Th. Century Fox Home Entertainment Epaña, S.A.

 

Comentario

En 1973 todo tipo de murallas -raciales, de género, religiosas y de orientación sexual- estaban sencillamente empezando a desmoronarse.

Las mujeres estaban organizándose y manifestándose como nunca antes lo habían hecho, y sin embargo seguían ganando sólo el 58% del salario de los hombres, y las puertas de las oportunidades permanecían cerradas a cal y canto en cada actividad de la vida.

Seguía habiendo un largo camino por delante, pero era un momento en el que el cambio era palpable. Eso forma parte de lo que atrajo a los realizadores hacia LA BATALLA DE LOS SEXOS.

"Nos interesaba 1973 como época de gran agitación", dice Dayton. "Teníamos la enmienda de Igualdad de Derechos, el caso de Roe contra Wade, la guerra de Vietnam, Watergate, y todo parecía ponerse en duda. Después, repentinamente, el debate sobre la igualdad de las mujeres descubre un foro en un partido de tenis entre la campeona femenina de 29 años, Billie Jean King, y el antiguo campeón de 55, Bobby Riggs. Por mucho que superficialmente pudiera parecer una bobada, se convirtió en algo grande. Bobby Riggs fue portada de la revista Time", señala Dayton.

Fue Riggs quien convirtió el partido en un debate social que resonó en todo el mundo. King ya había estado luchando a favor de la igualdad en el tenis, donde las mujeres seguían ganando sólo una doceava parte del dinero que lograban los hombres en concepto de premios. Promovió el Circuito Virginia Slims, que por primera vez permitió a las mujeres fijar sus condiciones económicas, fundó la Asociación Femenina de Tenis (WTA por sus siglas en inglés) y se convirtió en la primera jugadora de tenis en superar la barrera de los 100.000 dólares al año. Pero fue el partido contra Riggs el que amplió el debate, así como la fe de King en lo que era posible.

Riggs había sido en los años cuarenta el jugador número 1, conquistando Wimbledon y el Abierto de EE. UU. En 1973, ya retirado, echaba de menos tanto el drama del deporte como el disponer de una salida para su afición al jaleo y la autopromoción. Viendo que las mujeres ganaban poder en el tenis y en otras actividades, vislumbró una oportunidad de crear un barullo interesante. Riggs opinó públicamente que el tenis femenino era inferior y desafió a una jugadora a demostrar lo contrario derrotándolo. Sabía que la idea tenía posibilidades comerciales, y sabía que King era la rival definitiva. Cuando jugó contra la tenista número 1, Margaret Court, King tuvo la sensación de que no le quedaba más remedio que correr el riesgo de enfrentarse a Riggs. Pero ni el uno ni la otra podrían haber previsto la locura circense que crearían ni lo que representaría para tantos.