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El diablo se viste de Prada


Cartel de El diablo se viste de Prada

En el vertiginoso mundo de la moda en Nueva York, donde la talla 0 es la próxima 2, la seis es la nueva 8 y un mal peinado puede acabar con tu carrera, la revista Runway es el Santo Grial. Dirigida con puño de hierro y elegante manicura por Miranda Priestly - la mujer más poderosa en el mundo de la moda - Runway es un terrible reto para todo aquel que quiera triunfar en este mundo. Para convertir Runway en la biblia de la moda de Nueva York y por lo tanto de todo el mundo, Miranda no ha dejado que nada se interponga en su camino… incluyendo una larga lista de ayudantes que no han dado el nivel. Es un trabajo en el que una persona con autoestima no podría sobrevivir, aunque es una oportunidad por la que matarían un millón de chicas en Nueva York.

Trabajar como ayudante de Miranda podría abrir cualquier puerta a Andy Sachs, recientemente graduada. Más que modelo de alta costura es una chica desaliñada, y destaca en el pequeño ejército de guapísimas periodistas de la moda del equipo de la revista Runway - superdelgadas divas de la moda que clavan sus zapatos de aguja en los pasillos de la oficina central de la publicación en Manhattan. Pero cuando entra Andy a trabajar, empieza a entender que para triunfar en este negocio va a necesitar algo más que iniciativa y determinación.

Y la prueba definitiva está delante de ella, vestida de pies a cabeza de Prada.

Miranda puede hacer girar el mundo de la moda como una pelota de baloncesto, pero para ella es una pesadilla encontrar a una ayudante que le dure. Andy no es la persona idónea para el trabajo, pero tiene algo de lo que carece el resto de las aspirantes: se niega a fracasar.

Para convertirse en la asistente perfecta, Andy tendrá que cambiar la imagen que Miranda se ha hecho de ella. Pronto, para consternación de su novio (Adrian Grenier), aprende a utilizar la jerga del negocio al hablar y a comportarse como una auténtica experta de la moda (sobre unos inmaculados Manolos), no confundiendo nunca jamás a Dolce con Gabbana. Pero cuanto más ve la vida a través de los ojos de Miranda, más empieza a entender que el mundo de Miranda es fabuloso pero muy solitario - y que a veces para tener un gran éxito hay que hacer un enorme sacrificio… ¿pero a qué precio?

     Título original: Devil Wears Prada
     Año: 2006
     Duración: 109 min.
     Nacionalidad: EE.UU.
     Género: Comedia.
     Fecha de estreno: 06/10/2006
     Calificación: Mayores de 7 años
     Distribuidora: 20Th. Century Fox Home Entertainment Epaña, S.A.

 
Nominaciones:
Oscar. Mejor actriz 2007

Comentario

EL DIABLO VISTE DE PRADA está basada en la novela superventas a nivel internacional de Lauren Weisberger del mismo título, que estuvo durante seis meses en la lista de éxitos de The New York Times y que se ha traducido a 27 idiomas.

En el filme, las dos veces ganadora del Oscar®, Meryl Streep, es Miranda Priestly, la actual reina de la moda cuyos caprichos puede hacer que una carrera despegue o termine abruptamente.

El director David Frankel, que ha explorado los caprichos de la moda y la fama en las destacadas series "Sexo en Nueva York" y "Entourage", dice que en vez de haber escogido el camino obvio, demonizando a Miranda, prefirió "explorar la implacable búsqueda de Miranda de la excelencia de forma seria", señala. "Y cuántos sacrificios ha de hacer para sobresalir".

"Hay un montón de mujeres famosas que han tenido el mismo éxito que Miranda Priestly, y es muy fácil criticarlas porque han antepuesto a todo su trabajo", continúa Frankel. "Los hombres raramente se ven criticados por ello".

Miranda ha tenido que hacer grandes sacrificios para llegar a la cumbre y mantenerse allí. Ámala u ódiala (con la mayoría de sus subordinados decantándose por esto último) y nadie puede negar que ella es el principal motor de un formidable imperio. "Miranda cuenta con una increíble cantidad de poder dentro del negocio de la moda", dice Meryl Streep. "Crea modas y tendencias y por lo tanto hace mercado. Trabaja bien bajo una gran presión y es muy exigente con su equipo".

La Miranda de Streep, señala Frankel, se mueve en el filo entre lo cómicamente vil y lo verdaderamente triste. "Una parte clave del increíble talento de Meryl radica en su habilidad para mezclar la comedia y el drama", señala. "Puede descubrir lo que es divertido en la realidad, de modo que nunca lo percibes como algo forzado".

Streep se dio de bruces con todos los aditamentos que rodean a Miranda. "Cuando nos vimos por primera vez con ella le dimos tres enormes carpetas llenas de datos respecto a la película y a la moda", recuerda la productora Wendy Finerman. "Incluían datos sobre la industria de la moda, cifras y fotos, y pensé, 'Oh Dios, se va a reír de mí'. Pero bien al contrario, me dijo, '¡Es fantástico! ¿No tienes nada más? Se leyó todo lo que cayó en sus manos. Fue alucinante".

Encontrar a una buena ayudante que pueda cumplir con las enormes expectativas de Miranda es una tarea casi imposible. Esto cambia cuando la inteligente y nada elegante Andy Sachs llega a su oficina.

Anne Hathaway, la emergente estrella de "Princesa por sorpresa", y que tuvo un papel clave en "Brokeback Mountain: En terreno vedado", da vida a Andy, una estudiante de periodismo que cree que puede cambiar el mundo tras dejar la comodidad de la Northwestern University y aterrizar en la gran ciudad.

Andy, dice Frankel, "está experimentando ese proceso que todos vivimos cuando conseguimos nuestro primer empleo y descubrimos cómo es el mundo real. Nos topamos con elecciones morales y éticas que nunca nos habíamos planteado y aprendemos sobre nosotros mismos". Hathaway añade: "Si tienes más de veintiún años, probablemente hayas tenido algunas de las experiencias de Andy".

En la distorsionada estética del panorama de la moda en Nueva York, una talla seis como la de Andy no se da por vencida. "Es una chica guapa que no es tan delgada como una modelo, lo cual es un rasgo importante para este personaje", dice Frankel. Hathaway encarnó a Andy con gracia y humor. "Anne es divertida y hace las cosas de una manera que muchos actores no podrían", añade Finerman, "y cada vez que lo hace, resulta fresco y nuevo. Le encuentra el humor y nunca vacila".

Andy se entrevista con una gigantesca editorial neoyorquina, esperando conseguir un puesto como redactora junior en una de sus prestigiosas publicaciones. Los dos únicos trabajos vacantes, sin embargo, son en Auto Universe o como ayudante de Miranda Priestly. Con un impresionante currículo en su haber, Andy se adentra por los pasillos de Runway, una revista que nunca lee, cruzando un mar de chicas de altos tacones.

Los primeros momentos de Andy con Miranda son un completo desastre. Juzgada por su jersey de mezcla de algodón y su falda sin forma, Andy es despedida con un ademán por Miranda. Pero Andy no acepta un no por respuesta. Quizás no sea la chica mejor vestida en la oficina, pero es inteligente y trabajará duro. Esto impresiona a una mujer a la que a nadie se le ocurriría preguntarle algo, y mucho menos osaría contradecir.

"Cuando Miranda conoce por primera vez a Andy", señala Streep, "se trata del final de una serie de decepciones que ha tenido con otras ayudantes. Andy llega con un sorprendente currículo, y Miranda le da una oportunidad porque no encaja en el modelo típico de empleada de Runway". Por una vez, Miranda, conocida por su impredecibilidad, contrata a la "chica inteligente y gorda" en vez de la "elegante, delgada y decepcionante" tipología que normalmente va tras ella.

Pero cuando llega el momento de la primera gran tarea de Andy - traer a Miranda a casa desde una Miami golpeada por un huracán, para que así pueda llegar al recital de sus gemelos - Andy la pifia. Su fracaso es tan grande que le lleva a cuestionarse los motivos para haber aceptado el puesto.

Stanley Tucci ["The Terminal (La Terminal)", "Big Night: Una gran noche"] interpreta a Nigel, la mano derecha de Miranda, quien como todos en Runway, sobrevive a los caprichos y antojos de Miranda. Nigel se siente horrorizado cuando conoce a Andy por primera vez, por su pelo, su ropa y sus zapatos, los cuales son, de todo punto, inapropiados y un verdadero despropósito. "Decir que es un esnob sería subestimarle", dice Tucci, pero Nigel y Andy se hacen amigos. "Este compañero de trabajo tan arrogante y bicho se convierte en un amor al final".

"Nigel es muy divertido", añade Streep, "y una de esas personas que le pueden decir a Miranda cualquier cosa. Así que son amigos, aunque Miranda es siempre su jefa, y eso hace que su relación sea realmente espinosa".

Nigel sabe lo que le gusta a Miranda. "Es dura de pelar", dice Tucci. "Es una adicta al trabajo y alguien que cuenta con una tremenda cantidad de poder y lo sabe. Todo el mundo que trabaja para ella ha de estar a su entera disposición, de forma que no es la clase de persona a la que querrías encontrarte de mal humor".

Con la ayuda de Nigel, Andy se mete con calzador en un vestido Chanel de la talla cuatro de la sala de guardarropa de Runway. Un impecable nuevo corte de pelo, unos zapatos de tacón de Jimmy Choo y, de repente, Andy ya no se distingue del resto de las chicas de Runway, y se convierte en la mejor ayudante que Miranda haya tenido nunca. "¿Cómo sabes que lo estás haciendo bien trabajando para Miranda?", se pregunta Nigel. "No tienes vida personal. Cuando toda tu vida desaparece como el humo, es cuando llega el momento de una promoción".

"Andy empieza siendo un personaje fuerte y con los pies en la tierra y, a medida que la historia avanza, se va convirtiendo en una persona más y más preocupada por el éxito", dice Hathaway. "Lo único en lo que piensa es en su trabajo y en hacerlo bien. Cuando te has imaginado que vas a salvar el mundo, y descubres que el mundo no está siempre deseando ser salvado, necesitas repensar quién eres".

Cuando cae en las garras de Miranda, Andy ve a su jefa como una "una mujer malhumorada obsesionada con su carrera", dice Hathaway. "Miranda es fría, no tiene sentimientos y sólo presta atención a una cosa: a su trabajo". Pero cuando el tiempo y su experiencia dentro del mundo de Miranda le abren los ojos, Andy empieza a ver a su jefa de forma distinta. "Andy aprende de Miranda la implacable búsqueda de la excelencia periodística", señala Hathaway. "Le enseña lo que se necesita para ser la mejor".

Andy encuentra una amiga renuente en Emily, la ayudante jefe de Miranda, a la que encarna la actriz inglesa Emily Blunt ("My Summer of Love"). "Emily está tan lejos en lo que se refiere a "estar a la moda" que parece de otro planeta", declara Blunt. "No tiene amigos y no piensa en nadie más que en Miranda".

Streep añade: "Emily no quiere ser otra cosa que lo que es y trabajar como trabaja, pero quiere ser todo lo mejor que pueda en su puesto, y por ello no le gusta para nada Andy. Emily no es nada valorada por Miranda, quien la machaca, y quiere pagar a Andy con la misma moneda".

A diferencia de Emily, Andy descubre sus límites personales en este imparable mundo en el que no se toman prisioneros. El novio de Andy, Nate (Adrian Grenier), le recuerda constantemente que su nuevo trabajo no encaja siempre con sus valores. "Él no se siente muy seducido por la moda y el estilo, el dinero y el poder", señala Grenier, el carismático actor de la popular serie de la HBO, "Entourage".

"Cuando Andy llega a sentirse seducida por el mundo de Miranda, Nate está allí para recordarle de dónde viene", añade Frankel. "Nate no encuentra difícil aferrarse a su integridad".

Aunque EL DIABLO VISTE DE PRADA está ambientada en el refinado mundo de la moda, la peripecia vital de Andy al lado de Miranda es universal en su temática de una persona joven encontrando su camino. "Lo que le sucede a Andy forja el carácter", señala Hathaway. "Cuando cambia, se da cuenta de lo importante que es no entregarse necesariamente al éxito, sino triunfar de acuerdo a tus propios términos".

Una película sobre la moda y las revistas no se podría rodar en cualquier otro sitio que no fuese en Nueva York, el corazón de la industria editorial y la alta moda. "Nueva York es la capital de la moda en el mundo", dice Frankel. "No hay una ciudad más sexy o divertida que Nueva York. No puedes dar un paso sin encontrar una localización fantástica. Hay una historia, hay profundidad, hay brillo".

"Para que la historia de Andy sea real, necesitas tener el mundo real", afirma Wendy Finerman. "Tienes que pelear en el metro y cruzar la ciudad mientras todo el mundo va en dirección contraria. Luego está el romance y la juventud de Nueva York, hay mucha gente joven que ve la ciudad por primera vez, esperando experimentar el mundo como adultos".

Andy es una de esa personas jóvenes que trata de empezar su vida como adulta en la Gran Manzana. "Andy está sumamente entusiasmada cuando se muda a vivir a Nueva York", dice Frankel. "Debe aprender rápidamente a desenvolverse en la ciudad para desempeñar tareas aparentemente imposibles para Miranda. Cualquier persona que haya visitado la ciudad recuerda la primera vez que descubrió Nueva York. Como Miranda, Nueva York es intimidante y requiere tiempo y esfuerzo para aprender a manejarse allí".

El diseñador de producción Jess Gonchor creó dos mundos contrapuestos: el sencillo hogar de Andy y Nate, y el siempre fabuloso aunque traicionero círculo de Miranda Priestly. Las oficinas de Runway tenían que expresar el gusto y la insistencia por la elegancia y la perfección de Miranda. "Las oficinas tenían que ser muy femeninas y cómodas, y tener una paleta de colores pálidos", explica Gonchor.

Streep y Gonchor seleccionaron juntos las ilustraciones y obras que se ven en las oficinas de Miranda. "Era importante mostrar las fotografías que Miranda ha 'coleccionado' y grandes obras de arte porque siempre persigue la excelencia, no importa a qué coste", afirma Frankel.

En estas estancias, no hay duda de quién está al mando. "No hay una gran separación física entre Miranda y el resto de la oficina", comenta Gonchor. "Siempre puede ver quién viene y se va".

Miranda tiene siempre el ojo puesto en sus ayudantes, y a menudo les llama la atención sin previo aviso. "David [Frankel] fue inflexible con eso", dice Gonchor. "Su equipo se esconde tanto que no la ven venir".

Se diseñaron meticulosamente los interiores de Runway - incluyendo la oficina de Miranda, la sala de reuniones y la zona colectiva de trabajo - para transmitir perfección, con mucho cristal y los ángulos apropiados. Gonchor, Frankel y Finerman estudiaron con detalle revistas de moda y arquitectura, así como diseños y proyectos de oficinas parecidas en la vida real, para lograr el diseño realista adecuado. "Construimos una maqueta y echamos un vistazo a través de una minicámara para ver cuáles iban a ser los ángulos", señala Gonchor. "Decidimos cuál iba a ser el espacio ocupado en un plano y, a partir de ahí, empezamos a construir. Se necesitaron tres meses para levantarlo, empapelarlo, pintarlo y vestirlo".

El apartamento de Andy no tiene las líneas limpias ni las caras obras de arte que adornan la oficina de Miranda. El apartamento de Andy está "decorado con muebles de mercadillo, cosas que tengo almacenadas", cuenta Gonchor. "Nada hace juego. Envejecimos un poco las paredes de modo que el apartamento tiene un tono caduco".

EL DIABLO VISTE DE PRADA llega en una época de creciente interés por las pasarelas. "La moda se ha convertido en un fenómeno universal ahora", dice la productora Wendy Finerman. "Las nuevas colecciones de París se pueden ver en Internet a las pocas horas de haberse pasado. Luego son copiadas, fusiladas y distribuidas en todo el mundo".

La moda, dice el director David Frankel, es "una constante búsqueda de la reinvención. Eso es lo que es tan terrible y fantástico de la moda. Para que tenga éxito, tienen que hacernos sentir que todo lo que tenemos y llevamos es inapropiado".

"A la gente le encanta la moda", afirma Streep. "Les encanta verla, en las revistas, en imágenes de los desfiles… en todo. Pero es interesante echar una mirada dentro de este mundo, y ver el gran negocio que es, dónde está la diversión y dónde acaba ésta".

Los que están en el negocio se hacen pocas ilusiones respecto a lo que hacen. "Estar a la moda" requiere trabajo y mantener el lugar en la cima de las nuevas tendencias exige no sólo tener visión sino también mucha ambición. "La película no emite un juicio sobre el mundo de la moda", señala la guionista Aline Brosh McKenna, que adaptó el libro superventas de la escritora Lauren Weisberger. "Abordamos la moda con seriedad como negocio y la mostramos de forma realista".

Para que la película ofreciera un retrato realista de los gigantes de la moda de hoy en día, el vestuario tenía que ser auténtico. "El modo de asegurarme el reflejar adecuadamente el mundo de la moda fue contratar a Patricia Field como nuestra diseñadora de vestuario", afirma Frankel. Field, que ha obtenido un Emmy® por su trabajo en la serie "Sexo en Nueva York", creó un estilo para la Miranda Priestly de Streep, así como también para la transformación del personaje de Anne Hathaway en una fashion victim y para el aspecto de las omnipresentes restantes empleadas.

El look de Miranda tenía que destacar por sí mismo; nadie más podría parecerse a ella. La mismísima Meryl Streep influyó sobre ciertos aspectos del vestuario de Miranda. Field empezó a vestir a "la principal editora de moda del mundo para crear el look de Miranda con la colaboración de Meryl. Mi trabajo fue hacer que Meryl estuviera todo lo rematadamente guapa que se pudiera. No para dictar la moda, sino para que la gente dijera, 'Vaya, ¡Meryl Streep!'"

El legendario diseñador Valentino diseñó un vestido que Miranda lleva en un lujoso baile de caridad. "Valentino creó este vestido para Meryl y al final, fue el vestido con el que parecía más sexy", declara Field. "Es muy sencillo y deja ver sus hermosos hombros, su piel de porcelana y sus curvas".

Valentino también hace su debut como actor en la película. "Soy un gran admirador de la Sra. Streep", declara. "El simple hecho de hacer un pequeño cameo con ella es para mí un gran honor".

"Tener a Valentino fue un gran logro desde el punto de vista del casting", dice Finerman. "Es verdaderamente un icono. Tenerle en nuestra película es una increíble oportunidad porque es una cara que todo el mundo conoce".

"Los vestidos de la gala eran alucinantes", continua Finerman, "y desde luego, tenían que serlo. Todo el mundo parece que está yendo a un evento de la alta sociedad, incluso el último de los extras. Pat vistió a todo el mundo de punta en blanco".

Frankel trabajó por primera vez con Field en la película "Miami", donde su talento creativo dejó una profunda huella en el director. "Pat vistió a Sarah Jessica Parker con algunas cosas que me hicieron exclamar, '¿qué es eso?' Luego dos años más tarde lo veías en todas partes. Así que aprendí a confiar en su instinto. Pat es muy brillante a la hora de vislumbrar el futuro de la moda, a anticiparse y a crear tendencias".

"Pat creó un auténtico escenario de la moda", dice Finerman. "Fue capaz de conseguirnos un montón de ropa para la que no teníamos presupuesto. Chanel dos dejó su colección de alta costura de 2006 en exclusiva. Field, también y de forma casi mágica, confeccionó vestidos con diseños de Valentino, Donna Karan, Bill Blass, Galliano, y, desde luego, Prada.

El reparto estuvo encantado de trabajar con Field, quien trabaja como diseñadora de moda además de diseñadora de vestuario en proyectos cinematográficos. "El hecho de que Pat pueda coger esas piezas de ropa, que no tienen nada que ver unas con otras, y las combina haciendo que juntas funcionen de maravilla", dice Stanley Tucci. "Pasé más tiempo en pruebas de vestuario que rodando".

"Pat Field pidió muchos, muchos favores aprovechando sus contactos en la industria de la moda", añade Streep. "Pero consiguió hacer su trabajo. No estoy segura de que nadie se dé cuenta de lo imposible que era la tarea".

Uno de los aspectos más difíciles del rodaje fue hacer el estilismo a la última moda del resto de las empleadas. "Empleamos una cierta fórmula a la hora de vestirlas como grupo", señala Field, "pero también quise que tuvieran un aspecto individualizado".

La jefa de ese grupo de trabajadoras es Emily, la primera ayudante de Miranda, que se ve parcialmente definida por su estilo. La estilista capilar Angel DeAngelis-Halko creía que el personaje tendría que parecer como si "siempre estuviera intentando algo nuevo, algo diferente, incluso aunque resultara un poco ridículo", dice. "Siempre intentamos mantener el cabello de Emily muy rojizo, muy brillante, como recién cortado y simplemente hermoso". Añade: "Es lo más nuevo, lo último, lo mejor. Sólo tenemos que fijar los estilos. Es lo que busca la gente cuando abre una revista; quiere entrar en su mundo de fantasía".

Cuando conocemos a Andy, ésta no presta demasiada atención a su vestuario. Pero a través de sus experiencias en Runway, aprende a expresarse a través de la moda. "Al comienzo de la historia, Andy recuerda a una de las chicas que puedes ver en el metro o que trabaja como canguro de tu vecino", señala Hathaway. "Así que la compramos vestidos en consecuencia; fuimos al centro comercial".

"Andy empieza vistiéndose de una forma normal", añade Field, "no fea, ni hermosa, simplemente normal. Luego se da cuenta de que parece distinta de todos los demás. Es cuando le pica el gusanillo de la moda".

A medida que progresa la historia, esa diva de la moda que lleva en su interior Andy va saliendo a la superficie. "Su transformación no cambia lo que es ", dice Field. "La persona sigue siendo la persona. Simplemente aprende a expresarse de un forma más elegante y a la moda".

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