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Juana a los 12


Cartel de Juana a los 12

Juana es una alumna de 12 años de un instituto inglés privado de Buenos Aires. Tras la preocupación de sus maestras por su bajo rendimiento, su madre comienza a buscar ayuda externa. Juana lidia los desafíos académicos y sociales con una aparente indiferencia mientras transita una edad de mucha incertidumbre. A Juana le pasa algo; a Juana le pasa de todo y nada. Juana se está haciendo mayor.

     Título original: Juana a los 12
     Año: 2014
     Duración: 75 min.
     Nacionalidad: Argentina, Austria
     Género: Drama.
     Fecha de estreno: 11/12/2015
     Calificación: Todos los públicos

 

Comentario

Entro a esta película con más interrogantes que con certezas. Mi curiosidad me lleva a volver a un lugar que me es conocido (el colegio al que fui) y utilizar a sus alumnos, ex alumnos y profesores como personajes y a mi hermana y a mi madre como protagonistas.

La razón que propulsa el regreso, lejos de ser nostálgica, está más bien relacionada a ciertas asperezas e incomodidades de un entorno que buscaba revisar y con suerte confrontar.

Este colegio de formación inglesa, ubicado en el noroeste bonaerense, se maneja con tácitos valores importados. Está aislado del espacio y del tiempo y, ante todo, mantiene una postura obstinadamente tradicional. Al mismo tiempo, había algo en la edad de mi hermana, alumna actual del colegio y protagonista de la película, que tenía la urgencia de registrar, ese momento de transformación donde abunda la incertidumbre común a todo rito de transición.

Ahondar en los conflictos que surgen creciendo en ambientes que niegan por completo el mundo que existe tras sus paredes. Me interesaba también tener un registro de una relación real que excede cualquier ficción, que es la de una hija con una madre y viceversa. Concentrándome en los desencuentros y problemas de comunicación que puede conllevar ese vínculo. Filmar en un colegio en funcionamiento fue dificultoso y propuso una serie de complejos desafíos. Fuimos nosotros los que nos tuvimos que adaptar al lugar, más que él a nosotros, filmando alrededor de sus horarios y limitaciones. Lidiando con una locación tan inestable, niños y no actores, con simplemente una escaleta como guía, uno se veía constantemente obligado a encarar el día día estando a la merced de lo que el momento, el aquí y ahora, tenía para ofrecer. Dejando que el imprevisto tome el control y desde el lugar de uno sólo intentar canalizarlo.